Marruecos _Granada, a golpe de perfume y poema

La pequeña Layla era feliz, le encantaba escaparse a los ríos en su tiempo libre, habitaba en Sidi Ifni, al sur de marruecos, lugar donde la actividad principal era la pesca. Así que la pequeña Layla aprendió a pescar con su padre y sus hermanos.

Cuando acaba sus tareas en casa buscaba siempre el momento de irse al campo y tumbarse al aire libre, disfrutando del sol y un buen libro.

Había escuchado hablar de andalucía, sus padres siempre decían que algún día volverían,  querían volver a vivir en Granada, de donde salieron hace muchos años para emprender una  nueva vida en Marruecos.

Así que todo libro que encontraba sobre  Al – Ándalus era devorado por su pequeña mente lectora y sedienta de aventuras.

Allí tumbada, escuchando el canto de los pájaros, dejaba volar su imaginación, soñaba que recorría Andalucía, Córdoba, con su impresionante mezquita, el Alcázar de los Reyes Cristianos,  sus patios andaluces cuidados con esmero y cuyo aroma sentía que brotaba de las hojas de aquel libro, La Giralda de Sevilla, con sus paños de sebka, su torre del oro, Las playas de almería, pero sin duda, se quedaba con las historias y leyendas de la Alhambra de Granada.

Toda Andalucía le encantaba, pero Layla quería saber más, de Isabel de Solís, de Muley Hacen, Aixa, Boabdil,quería conocer los lugares donde había habitado estos personajes, correr por los jardines del Generalife, en la Alhambra,  pasear por la alcaicería, el Albaicín, Realejo, visitar los pueblecitos de las Alpujarras granadinas y dormir en una casa cueva en la comarca de Guadix.

Su hermano le preguntaba que era una casa cueva, y ella le mostraba fotos de su libro, mientras que le contaba que esta vivienda era fresquita en verano y  su temperatura se adaptaba también para soportar el frio invierno, por lo que siempre era un placer vivir en ellas.

Igual pasaba con el ” Carmen ” ( viña ) otro tipo de vivienda que se podía encontrar en Granada, propia de los barrios que se asentaban en las colinas de la ciudad, como el Albaicín y Realejo, barrios  árabe y judío.

Era una vivienda que ocultaba su interior con altas tapias de considerable altura, normalmente blanqueadas y con abundante vegetación, en su interior siempre se encontrará un jardín y una fuente, pues el agua, elemento de pureza, siempre está presente en este tipo de viviendas, siempre corriendo un leve chorro de agua, sonido que relaja, que invita a quedarse en ese lugar, que desde fuera, nadie puede imaginar lo que encontrará dentro, con sus jardines bien cuidados, que en primavera son el lugar perfecto para visitar, de ahí que un paseo por los bosques de la Alhambra enprimavera y verano será lo primero que haga cuando vaya a Granada, le decía Layla a su hermano con voz entusiasmada.

Todas las tardes Layla regresaba a casa al esconderse el sol,  con su libro bajo el brazo, su madre le miraba sonriendo y le decía, algún día iremos y verás alguno de esos lugares.

Madre, vivimos cerca de España, de Andalucía, viendo estas fotos veo que hay muchas huellas de arquitectura árabe,  restos del paso de nuestra religión musulmana por sus ciudades, una convivencia que acabo mal y cuyo rencor no se ha eliminado con los años,  lejos de sentirse orgullosos de todo lo que conservan, reniegan de nuestro paso por estas bellas ciudades ¿ será volver una buena idea ? eso lo comprobarás con tus propios ojos, contestó secamente su madre.

Marruecos está cada vez más cerca, les gusta venir a conocer nuestra cultura, nuestros lugares, somos cada vez un destino turístico más valorado, y eso lo saben y lo van a ir explotando, ya lo verás, , el turismo cultural, de aventura, nuestras playas, incluso de salud, con nuestros baños y hoteles spa, a tu hermana ya le están pidiendo productos de belleza para comercializar, gracias al turismo y a la exportación de nuestros productos de salud y bienestar habrá una mayor conexión entre Marruecos y Andalucía.

Aceite de Argan con frutas sobre fondo blanco. Argan proviene de Marruecos y se utiliza en productos cosméticos Foto de archivo - 9484347

Aceite de argan

 

¡Yo quiero aprender a elaborar estos productos madre !  así podremos montar una pequeña empresa y viajar a Granada para hacer negocios con los centros de belleza.

Así fue como Layla comenzó  a aprender a elaborar sofisticados perfumes, aceites, nuevas técnicas de masajes,  cremas para distintos tipos de pieles, en cada elaboración no dejaba de imaginarse a algún personaje de los cuentos que ella normalmente leía, hasta de famosos poetas granadinos.

Para ella, elaborar una fragancia, era como escribir un pequeño poema, un pequeño poema, que sueña con atravesar el mar y llegar a España, a su Andalucía, a su casa de corazón, de historia, una casa a la vez cercana y lejana,  en paz y en conflicto eterno al mismo tiempo.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s